Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2009
feliz cumpleaños y buen viaje!

MERCI

Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pe…
Queríamos ser
freaks de algún circo
padres
de un elefante
yo no quería
a tu perra sarnosa
me aburrían tus ojos nobles
de principito

Hoy alguien más
elige las verduras
y cocina con vos
juega, acaricia a la perra
y duerme en tu cama

Yo le extirparía
a esa perra
tu corazón enfermo
lleno de cosas mías
para diseminarlas
estrellarlas contra el cielo
como un perfumero-bomba

Germán Weissi
de Cosas que planeamos juntos

SUSANA THÉNON

SER
Morder tu significado
en esta escala de magnitudes
inalterables.
Ser, al extremo
de tu meridiano,
un punto,
un breve signno
peregrino por tus aledaños.
Desvanecer tu límite,
ahondar en tu sonora latitud,
reconocer uno por uno tus puertos
y nombrarlos pos sus nombres.


*
NO
Me niego a ser poseíada
por palabras, por jaulas,
por geometrías abyectas.
Me niego a ser
encasillada,
rota,
absorbida.
Sólo yo sé cómo destruirme,
cómo golpear mi cabeza
contra la cabeza del cielo,
cómo cortar mis manos y sentirlas de noche
creciéndome hacia adentro.
Me niego a recibir esta muerte,
este dolor,
estos planes tramados, inconmovibles.
Sólo yo conozco el dolor
que lleva mi nombre
y sólo yo conozco la casa de mi muerte.





...Yo podía suponer que acaso ésa era una simple desaparición mágica y que mi querido amigo volvería a encontrarme aquí o allá, pero el viento que soplaba con furia en mi corazón me decía que acababa de sufrir mi primera muerte...

BILEMBAMBUDÍN- Elsa Bornemann
Desnuda en una cama
tatuada en silencio
oscurecida por el roce de las sábanas,
la serpiente se muerde los pies
y avanza reptando
por la piel que despacio se desgaja
al fuego de la hoguera.

feliz día

soon...

*poesía manuscrita volumen 2*
Ana Suárez, Belén Iannuzzi, Clara Muschietti, Noelia Vera, Mercedes Halfon, Liliana Ponce, Rosa Lesca, Jorgelina Arena, Natalia Fortuny, Andi Nachon, Paula Peyseré, Laura Arnés, Fernanda Nicolini, Marta Miranda, Débora Gamerro, Gabriela Bejerman, Celeste Diéguez y Clara Anich.

http://www.poesiamanuscrita.com.ar/

MALCRIADAS

Ella terminó de pagar la cuenta, y cuando se puso de pie para salir, descubrió atravesando la puerta del bar, que se había enamorado. Un verso repiqueteó en su memoria y ella dejó escapar una frase como suspiro: cuando iba mi habitual adiós a darte, dijo y sonrió.
Ella vio, como la otra que también es ella, cruzó la avenida y girando el cuerpo se despidió en un saludo. Pero la ella de acá, la que no tenía que cruzar, siguió detenida en el mismo punto. Fue una vaga congoja de dejarte lo que me hizo saber que te quería, murmuró mientras la veía alejarse.
Entonces, en la simplicidad de un instante que después le llevará meses entender, decidió que no podía dejarla ir. Que aunque nunca se había imaginado jugando con la similitud de las sombras, no podía desentenderse de eso que le estaba pasando, aquello que se había hecho palpable en un roce inesperado.
Nos vemos, le había dicho la otra ella, que sentada en el cordón de la vereda dejaba pasar uno y otro, los colectivos que debían llevarla a…
Incandescente:
el rojo vivo de la espera.