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Mostrando entradas de enero, 2013

Padre e hijo por Guillermo Roz

“Ella le había dicho que lo conocía, a su padre, que sabía de lo distraído que él era y que recordara que Norberto era un niño. Recordara, como si la más obvia realidad – Norberto era un niño- hubiera que rebuscarla en algún rincón de la memoria. El mimado tenía doce años y las palabras de su madre daban la impresión de que hablaban de un niño que, por la sola razón de serlo, habría de desplegar una batería de armas para complicar horriblemente la tarde de su padre. Sin embargo, su madre creía que ella sí sabría controlarlo. Para esa mujer, resignar la tutela, aunque sea momentáneamente y a manos de su padre, significaba asumir un riesgo doloroso que casi no se podía explicar con ningún argumento, ni aun con el más natural de todos: padre e hijo tenían derecho a salir solos un rato.” De Tendríamos que haber venido solos de Guillermo Roz.

Presentación de Doce Rounds en Madrid

Miércoles a las 21

En la Jam Session de Ficción Breve "El tamaño sí que importa" con Marcelo Luján y Carlos Salem Sola. Un lujo madrileño!


Releyendo HHhH de Laurent Binet en Praga

"Los dos hombres que se presentan a la puerta de la iglesia no vienen a misa. La iglesia ortodoxa San Carlos Borromeo, hoy rebautizada iglesia de San Cirilo y San Metodio, es un edificio macizo pegado a un lateral de la calle Resslova, calle en pendiente que sale de la plaza Carlos y baja hacia el río, en pleno corazón de Praga. El maestro de escuela Zelenka, alias «tío Hajsky» de la organización Jindra, es recibido por el padre Petrek, sacerdote ortodoxo. Le lleva un amigo. Es el séptimo. Se trata de Gabčík. Le hace penetrar por una trampilla en la cripta de la iglesia. Allí, en medio de los nichos de piedra en los que antaño se ponía a los muertos, se reencuentra con sus amigos Kubiš y Valčík, pero también con el teniente Opálka y otros tres paracaidistas, Bublík, Švarc y Hrubý. Uno por uno, Zelenka los ha reunido aquí porque a la Gestapo, que continúa registrando sin descanso en los pisos de la ciudad, no se le ha ocurrido todavía la idea de buscar en las iglesias. Sólo queda un parac…

La desgracia del soltero por Kafka

Parece terrible quedarse soltero. Y cuando se llega a viejo, suplicar una invitación, intentando mantener la dignidad, cada vez que se quiere pasar una velada en compañía de otros. Estar enfermo y desde el rincón de la cama contemplar durante semanas un cuarto vacío. Despedirse siempre a la puerta de la calle, no subir nunca las escaleras junto a una esposa. Tener en la habitación sólo puertas laterales que conducen a viviendas de extraños. Traese la cena a casa en una mano. Tener que maravillarse de los niños de los demás y no tener que repetir siempre “Yo no tengo hijos”. Conformar su aspecto y comportamiento según el modelo de uno o dos solterones que uno recuerda de cuando era joven, Así será, pero en realidad, hoy y mañana, siempre será uno mismo quien esté presente, con un cuerpo y una cabeza reales; y también, con una frente, para podérsela golpear con la mano.

.el Paris de Cortázar.

"¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y oliva que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua.Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico."