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Mostrando entradas de mayo, 2014

Alejandría de junio

Martes 3 de junio a las 19hs, en Gandhi. 
Lecturas de: Sergio Olguín+ Ariel Dilon + Hernán Brignardello + Wanda Wygachiewicz + Clara Anich.
.Malabia 1784.

En Tiempo Argentino

Gracias, Clara Encabo, por la nota!
Hablamos un poco de Cuánto es mucho para mamá, otro de Grupo Alejandría, del embarazo y de mi libro de cuentos que sale en julio.
felicidad múltiple!



Otra dimensión #3

De mi divorcio me quedan: la araña del living, el juego bueno de cubiertos, la cazuela para hacer fondue. El video de la fiesta y las fotos postal posando al costado de la marina. También heredé, la libreta roja de mis padres, su álbum de fotos y un juego de toallas con sus nombres. En mi placard hay una caja que nunca tuvo etiqueta, yo ya llamo: “la paralela”.

Otra dimensión #2

New York, Manhattan. El profesor termina la clase un rato antes. Salgo. Es invierno, desde las 5 de la tarde que es de noche. Ganas de llegar a casa. Subte línea 3, rojo, Broadway, estación 50 St hasta la 72. Entro al vagón, camino a contrapelo. Paso uno, dos, el tercero ya está más liberado. Me quedo parada frente al asiento que está más cerca de la puerta. Empiezo a desenfundar: guantes y gorro. El afuera funde a negro entre estación y estación.  Ya estoy cerca, queda sólo una. Ganas de llegar a casa. Otra vez los guantes y el gorro. Me arrimo a la puerta y por primera vez miro hacia abajo. Él me sonríe. Yo me sorprendo, casi que me asusto. Nos reímos. Habíamos tomado el mismo subte, yo saliendo antes de lo que acostumbraba y él, un poco después. Habíamos elegido el mismo vagón, nos habíamos parado en el mismo espacio para volver a nuestra casa. Elegimos muchas cosas juntos, por un tiempo.
A veces el amor es eso: una convergencia fugaz.

Otra dimensión #1

Buenos Aires, Palermo. A sus 17 mi madre decidió estudiar japonés. El método: cantar en coro canciones folclóricas. Ella desentonaba, la profesora insistía en callar a todos para ver de quién era esa voz. Así decía. Mi madre avergonzada un día decidió irse antes de la clase. Sería la última. No más: Sakura sakura noyama mo sato mo miwatasu kagir kasumi ka kumo ka. En la puerta había un muchacho. Esperaba a un compañero. Era dos años mayor que ella y sería mi padre. De ellos, juntos, además de esta historia guardo solo un recuerdo de cuando tenía tres años: estábamos en un cuarto del departamento donde vivíamos, mi padre sentado en un sillón, yo apoyaba la espalda sobre las piernas de mi madre y ella de pie, me acariciaba el pelo. Me decían que él no se separaba de mí, sino de ella.