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SE DICE DE MI

"Porque soy la que se pierde tan pronto se la encuentra... Porque todas las cosas son fugaces; pero Monelle es la más fugaz"
M. Schwob

TOLSTOY- LA SONATA A KREUTZER-1889

"¿Por qué se prohiben los juegos de azar y no se prohiben las mujeres especialmente ataviadas para excitar a los hombres?

… “¡Ah! ¿Querés que no seamos más que objetos de sensualidad? Muy bien. Mediante la sensualidad, los doblegaremos bajo nuestro yugo”, dicen las mujeres. La falta de derechos de la mujer no consiste en no poder votar o ser juez, cosas que tampoco constituyen un derecho; sino en que no es igual al hombre en sus relaciones sexuales, en que no tiene el derecho de usar al hombre y abstenerse de él, el derecho de elegirlo, en vez de ser elegida. Dice usted que eso sería abominable. ¡Bueno! Entonces que tampoco el hombre tenga esos derechos. Pero el caso es que ahora la mujer está privada de este derecho que tiene el hombre. Y entonces, para compensar esta falta de derecho, actúa sobre la sensualidad del hombre, lo subyuga por la sensualidad, de modo que él sólo elige formalmente, pero en realidad quien elige es la mujer. Una vez en posesión de sus recursos, abusa de ellos y adquiere un poder terrible (…)Las mujeres se han transformado a sí mismas en un arma tal para dominar los sentidos, que un hombre ya no puede permanecer sereno en su presencia.”

PIZARNIK- EL QUIJOTE

PIZARNIK- EL QUIJOTE
Pienso que nadie menos neurótico que don Quijote. Es equilibrado y dulce como un niño. Sólo que al revés. Sería neurótico si oscilara entre creer que son molinos de viento y otra cosa. Y sería más neurótico aún si tuviera miedo de esa oscilación. Me gusta mucho cuando sale por vez primera de su casa, al alba, y ve qué fácil es pasar del deseo a la acción... [Diarios-20 de febrero de 1959]

VIAJE AL FIN DE LA NOCHE- Céline

VIAJE AL FIN DE LA NOCHE- Céline
Buena, admirable Molly, si aún puede leerme, desde un lugar que no conozco, quiero que sepa sin duda que yo no he cambiado para ella, que sigo amándola y siempre la amaré a mi modo, que puede venir aquí, cuando quiera compartir mi pan y mi furtivo destino. Si ya no es bella, ¡mala suerte! ¡Nos arreglaremos! He guardado tanta belleza de ella en mí, tan viva, tan cálida, que aún me queda para los dos… y para por lo menos veinte años aún, el tiempo de llegar al fin.

MERCI: DELEUZE

No es que el cuerpo piense, sino que, obstinado, terco, él fuerza a pensar, y fuerza a pensar lo que escapa al pensamiento, la vida.

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