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el humo de la noche encerrada
ilumina apenas
la esquina de una mesa
en soledad.
por haber salido al encuentro
de una sonrisa ilusoria
un saludo general
me dejó excluida.
de lejos te vi
sillón convocante
y me acerqué pensando
que quizá comería mandarinas esa noche.
tenía el recuerdo
de la cáscara que cae
con sólo una caricia.


**

consolarte en la espera
y silenciar mi llanto,
acomodarte el pelo por detrás de la oreja
y mirar con terror
de encontrar a otra en tu mirada.

Comentarios

Claudio Ferrari ha dicho que…
Das miedo. Te leo emocionado.

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