DESTINO DE BELLA, DURMIENTE El gris cae sobre la cuidad y en la calle se amontonan, bajo los árboles, las hojas color ocre. Ella y él estrenan un dormir juntos en una cama, con los cuerpos parcialmente desnudos, separados por la novedad de una primera noche. Una noche que podría haber terminado en un te acompaño con beso de despedida en la puerta, y un gusto a querer más en los labios. Son muchos los que buscan madres los no saben qué es ser desamparado miran con ojos de horizonte la línea al ras del suelo, exigen contención que dicen que les falta sin saber que buscan un vientre que los reciba, no para continuar su genética de abrazos carenciados sino para dormir sin pesadillas señuelos de la memoria. Son muchos los que se creen adultos y se rebelan infantes en los sueños. Pero esa noche terminaría en una mañana: con él despierto y ella durmiendo en esa cama, desnuda hasta la cintura y con las piernas casi rozando su pecho. Esa misma ella que apenas quedarse dormida comenzó a perderse...