Si mi padre hubiera muerto a tiempo, las cosas habrían sido muy distintas para mí. Hace unas cuadras que manejo sin saber hacia dónde voy. Pensé en volver a mi casa pero antes necesito dar una vuelta. Tengo la certeza de que mi madre estará despierta todavía y no creo poder mirarla a la cara. Una pareja viene caminando por la vereda. El hombre me mira, abraza a la chica y le dice algo al oído. Ella se ríe y lo empuja cómplice. Yo disminuyo la velocidad para que crucen la calle, y ya están pasando por delante del auto cuando tomo conciencia de que tengo el rifle en el asiento del acompañante. Lo paso hacia atrás y ellos ya están del otro lado de la vereda. Es cosa de hombres, dijo mi padre cuando me lo regaló, yo no debía tener más de once años. Sentí confusión, tuve una mezcla de orgullo y de miedo al tratar de sostenerlo como él me decía. Mi padre me lo sacó de las manos y apuntó hacia mi madre. Recuerdo su cara, una cara que no llegaba a entender, y él que se reía. Cuando mi padre ha...