Somos parte de un grupo de escritoras y escritores preocupados por las condiciones de producción relacionadas con nuestro oficio, y creemos que esta preocupación es compartida. No somos los primeros ni seremos los únicos. Tampoco se agota acá todo lo que hay que debatir, pensar y accionar.
Es un inicio.
A partir de una serie de reuniones redactamos una solicitada planteando el tema y convocamos adherentes, publicamos un texto que da cuenta del marco en el que se generó el grupo, una serie de recomendaciones sobre qué mirar a la hora de firmar un contrato editorial, y estamos llevando adelante una breve investigación sobre algunos aspectos de la situación actual del escritor en su relación con el mercado editorial y el Estado.
Los invito a darse una vuelta, a mandar su adhesión si se sienten identificados, y claro: a compartir la información.
SOLICITADA
Es un inicio.
A partir de una serie de reuniones redactamos una solicitada planteando el tema y convocamos adherentes, publicamos un texto que da cuenta del marco en el que se generó el grupo, una serie de recomendaciones sobre qué mirar a la hora de firmar un contrato editorial, y estamos llevando adelante una breve investigación sobre algunos aspectos de la situación actual del escritor en su relación con el mercado editorial y el Estado.
Los invito a darse una vuelta, a mandar su adhesión si se sienten identificados, y claro: a compartir la información.
SOLICITADA
Poetas, narradores, cronistas, ensayistas, dramaturgos, ¿somos trabajadores? ¿Gozamos de los mismos derechos –servicios sociales, jubilación- que cualquier trabajador? ¿Qué lugar ocupa nuestra producción en el sistema de intercambio de bienes? ¿En qué condiciones trabajamos los que participamos de la creación de estos bienes y servicios culturales?
Más allá de las características propias de un mercado que sabemos muy complejo, y del que participa una larga cadena de intereses, parece naturalizada la costumbre de asumir que a veces escritoras y escritores somos el último eslabón en la sucesión de pagos.
¿Y qué lugar ocupa el Estado respecto de la promoción y producción literaria, la traducción, becas, subsidios, concursos nacionales y municipales, financiamiento de la participación en ferias y festivales, compra de títulos para bibliotecas públicas? ¿Es admisible que los autores seamos los convidados de piedra en la discusión y votación de leyes vinculadas con el libro? ¿Cómo es y cómo podría ser la relación de los autores con los sellos editoriales, grandes, medianos y pequeños?
Somos escritoras y escritores preocupados por la problemática común de nuestro oficio y la formulación colectiva de estas y algunas otras cuestiones.
Aunque la exposición de esta problemática parece haber generado malestar y controversia, hay una de estas preguntas que por supuesto podemos responder: nosotros también somos trabajadores.
Buenos Aires. Agosto, 2017.
Adhesiones: uniondeescritorasyescritores@gmail.com
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