De
mi divorcio me quedan: la araña del living, el juego bueno de cubiertos, la cazuela para hacer fondue. El video de la
fiesta y las fotos postal posando al costado de la marina.
También
heredé, la libreta roja de mis padres, su álbum de fotos y un juego de toallas
con sus nombres.
En
mi placard hay una caja que nunca tuvo etiqueta, yo ya llamo: “la paralela”.
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