Felicitan
a un amigo
por
estar a mi lado.
¿Es
él?, preguntan
lo
palmean
me
tocan la panza.
Yo
sonrío.
No.
Cuento,
acaso explico.
No
es él es ella
y
la señalo.
La
gente supone la dupla
para
un yo un él.
Preguntan,
miran la respuesta.
Y
de alguna manera lo entiendo
respondo
a esa mirada.
La
realidad se impone
igual
que la felicidad.
Yo
también tuve que vencer
mi propio prejuicio.
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