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El beso del jabalí


Venus:

Mas este inmundo y horrendo jabalí
de hocico erizado, cuyos rastreros
ojos buscan siempre una tumba,
jamás vio la belleza de que estaba revestido.
Prueba de ellos, la manera con
que lo ha tratado. Y si miró su figura,
pienso entonces que su intención fue
besarle y lo mató sin saberlo.

Es verdad, es verdad; así sucumbió
Adonis. Corrió con su aguda lanza
sobre el jabalí, que no afilaba sus defensas
contra él, sino quería desarmarle
con un beso, y, acomodándole en su
ijada, el amoroso puerco le hundió
inopinadamente el colmillo en su tierno
costado.

Si yo hubiera tenido dientes como él,
debo confesarlo, le habría dado muerte
la primera con mis besos…


Venus y Adonis - Shakespeare


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