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Cuando llegó su turno respondió muy rápido: bieniusté, y después le ofreció el mate con los ojos bajos.
... Pero ella, Nefer con la fuente de empanadas o el fuentón de carne, Nefer con el vino o partiendo galleta, tenía ojos en la espalda, en los brazos, en la nuca, en todo el cuerpo, y sin mirarlo vio constantemente al Negro.

Enero by Sara Gallardo

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