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Me mirás lejano
con desconfianza primera
y ves de a poco
que eché raíces podridas
de lluvia y humedad,
buscás aferrarte
con lágrimas de acero,
te llorás hombre
y gritás insultos de traición.
Tus manos
intentan quebrarme
y las hojas caen
ocre sobre el suelo.

¿Qué fruto además
de una sombra
puedo darte?

Comentarios

Enrique Solinas ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Enrique Solinas ha dicho que…
Clarita,
gracias por pasarte por mi blog!

No sabía que también escribías poesía,
me encanta el final de este poema,
su reflexión!!!

Nos estamos viendo!!!
Todavía sigo con gripe y bastante trabajo.

Besos enormes!!!!
Veniaca ha dicho que…
que final!!!
hola! aqui estoy, aqui tambien nos estamos
un beso y gracias por pasar por Veniaca
Julia

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