Me mirás lejano
con desconfianza primera
y ves de a poco
que eché raíces podridas
de lluvia y humedad,
buscás aferrarte
con lágrimas de acero,
te llorás hombre
y gritás insultos de traición.
Tus manos
intentan quebrarme
y las hojas caen
ocre sobre el suelo.
¿Qué fruto además
de una sombra
puedo darte?
jueves 3 de julio de 2008
Etiquetas:
Anich*
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3 dice:
Clarita,
gracias por pasarte por mi blog!
No sabía que también escribías poesía,
me encanta el final de este poema,
su reflexión!!!
Nos estamos viendo!!!
Todavía sigo con gripe y bastante trabajo.
Besos enormes!!!!
que final!!!
hola! aqui estoy, aqui tambien nos estamos
un beso y gracias por pasar por Veniaca
Julia
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