jueves 3 de julio de 2008

Me mirás lejano
con desconfianza primera
y ves de a poco
que eché raíces podridas
de lluvia y humedad,
buscás aferrarte
con lágrimas de acero,
te llorás hombre
y gritás insultos de traición.
Tus manos
intentan quebrarme
y las hojas caen
ocre sobre el suelo.

¿Qué fruto además
de una sombra
puedo darte?

3 dice:

Enrique Solinas dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Enrique Solinas dijo...

Clarita,
gracias por pasarte por mi blog!

No sabía que también escribías poesía,
me encanta el final de este poema,
su reflexión!!!

Nos estamos viendo!!!
Todavía sigo con gripe y bastante trabajo.

Besos enormes!!!!

Veniaca dijo...

que final!!!
hola! aqui estoy, aqui tambien nos estamos
un beso y gracias por pasar por Veniaca
Julia

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